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Introducción
Quien sufre, se lamenta o queda atrapado en una traición, una ingratitud, una calumnia, un fraude o un mal pago en la vida, se olvida de sí mismo y se identifica con su tragedia moral.
El trabajo psicológico transforma el momento presente: detenerse, observar la situación, recordarse a sí mismo y comprender la propia reacción. Así las respuestas mecánicas pueden cambiar mediante confrontación lógica y auto-reflexión íntima del Ser.
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Auto-conciencia
La gente sueña cuando duerme y también cuando está en vigilia: trabaja, maneja, conversa y actúa con la conciencia dormida. Por eso aparecen olvidos, lagunas interiores y reacciones automáticas.
La auto-conciencia empieza al aceptar ese sueño y aprender a vivir alerta de momento en momento. Para conocerse hay que observar mente, emociones, hábitos, instinto y sexo; comprender los defectos y eliminarlos equivale a morir psicológicamente para despertar.
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La íntima recordación de sí mismo
Recordarse de momento en momento es difícil: basta un instante de olvido para empezar a soñar. No basta auto-observarse; mientras se observa la risa, el habla, el caminar o los pensamientos, también hay que sentirse a sí mismo.
Auto-observación y recordación juntas permiten estudiar el Yo pluralizado en sus procesos internos. Ese esfuerzo inicia el desarrollo del sentido espacial, descrito como funcionamiento normal de la conciencia despierta.
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La atención consciente
La concentración es atención consciente dirigida hacia los centros de la máquina orgánica para observar cómo actúa el Ego. Si la atención es plena, natural y sin artificio, se convierte en percepción interna.
SujetoNo olvidarse de sí mismo; vigilar pensamientos, gestos, acciones, emociones y palabras.
ObjetoObservar lo que llega por los sentidos sin identificarse con personas, ideas o cosas.
LugarObservar dónde se está y preguntarse por qué se ha llegado allí.
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El mundo de relaciones
El mundo de relaciones tiene tres aspectos: el cuerpo físico, el mundo exterior y la relación consigo mismo. Descuidar cualquiera rompe el equilibrio. El cuerpo aparece como instrumento y laboratorio para la auto-realización íntima del Ser.
CuerpoCuidarlo sin caer en culto físico ni abandono.
MundoRelacionarse con familia, trabajo, dinero y ambiente sin sueño psicológico.
Sí mismoDescubrir defectos en convivencia, comprenderlos y meditarlos.
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Cambiar la manera de pensar
Gnosis significa conocimiento y sabiduría, pero esa sabiduría no se encuentra fuera, sino dentro de sí mismo. Para entrar en el tercer estado se exige una forma nueva de pensar, no cargar la enseñanza como memoria mientras la vida sigue igual.
Hay dos estados comunes: sueño del cuerpo y vigilia soñadora. El tercero es la recordación de sí mismo. No se alcanza si continúan las mismas reacciones, celos, odios, lujuria o identificación ante los impactos del mundo exterior.
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Cambiar la manera de sentir
En tiempos de tentación, abatimiento o desolación, es necesaria la íntima recordación de sí mismo. Las emociones negativas pueden volver violenta, mentirosa o calumniadora a una persona y hacerla olvidar el trabajo interior.
Por eso no basta cambiar ideas: también hay que trabajar el centro emocional. La emoción inferior debe ser gobernada por una emoción superior y por una mente iluminada por la enseñanza, hasta eliminar los elementos psíquicos ligados a esas emociones.
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La práctica del recuerdo de sí
La práctica final queda resumida en dos actos continuos: recordarse a sí mismo y relajar el cuerpo. Conviene hacerlo diariamente, aunque sea cinco o diez minutos, o media hora, sentado y con el cuerpo totalmente relajado.
Al relajar el cuerpo y recordar al propio Ser, la personalidad se vuelve más pasiva y receptiva a los centros superiores. Ese es el modo práctico para avanzar en el recuerdo de sí.
Sentarse y relajar el cuerpo.
Recordarse al propio Ser.
Mantenerse receptivo, sin tensión.